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Lin Qian: una familia destrozada por la tortura

Era un día cálido de diciembre en el sur de China, provincia de Guangdong cuando Lin Qian, una enfermera del hospital dental de la provincia de Guangdong, dijo que su vida había sido salvada. Aunque con solo 23 años de edad, a Qian le habían diagnosticado un tumor en el cerebro y varias enfermedades al estómago. Los médicos le avisaron que nunca podría tener un hijo, la noticia desbastó a su esposo Rao Zhuoyang y a ella.  

Rao Zhuoyang y Lin Qian con su hija Deru

Rao Zhuoyang y Lin Qian con su hija Deru

Qian buscó una cura a sus problemas de salud, incluyendo la práctica de varios tipos de qigong, movimientos tradicionales, meditación y respiración que muchos chinos toman como el camino hacia una mejor salud. Habiendo logrado muy pocos mejoramientos, estaba empezando a perder la fe.

Fue entonces que el esposo de Qian le propuso asistir a un seminario dado por el Sr. Li Hongzhi, un maestro de qigong relativamente nuevo cuya práctica se rumoreaba ser de alguna manera diferente. En vez de enseñar simplemente una serie de ejercicios lentos, el Sr. Li enseñaba sobre la conexión entre la mente y el cuerpo. Su práctica, Falun Dafa, se centraba en la cultivación de las virtudes, principalmente en la verdad, la compasión y la tolerancia, como métodos para alcanzar la salud y reinos mentales más elevados.

Después de asistir al seminario, Lin Qian y su esposo quedaron enganchados. En su próxima visita al hospital, a Qian le dijeron que el tumor había desaparecido. Cuatro años más tarde, la pareja le dio la bienvenida a su hija Deru.

Estuvieron sorprendidos, cuando el 22 de Julio de 1999, el líder de China, Jiang Zemin, declaró ilegal a Falun Dafa. Ahora era ilegal practicar su fe, tener sus libros, o protestar su prohibición. Aquellos que protestaban la prohibición se arriesgaban a ser encarcelados y torturados. No obstante, Qian y su esposo no tenían ninguna intención de cumplir las órdenes del régimen.

El 7 de septiembre de 1999, Zhuoyang viajó más de 2.000 Km. A Beijing para hacer una apelación pacífica al régimen para revertir la prohibición de Falun Gong. En su regreso a casa, fue llevado por la policía al centro de detención, donde se quedó por 15 días, sin que su esposa lo sepa. Después de ser librado, oficiales de la oficina 610 continuaron vigilando su familia.

El siguiente verano en 2000, Zhuoyang fue arrestado de nuevo de su trabajo como inspector de calidad de comida, posiblemente porque las autoridades temían que él fuera a protestar por el primer aniversario de la prohibición en contra de Falun Gong. por cerca de dos meses, fue retenido en un instituto mental, donde lo forzaron a asistir a sesiones de adoctrinamiento, le inyectaron drogas para dañar su sistema nervioso y lo alimentaron a la fuerza con soluciones de ají y salmuera. Al ser liberado, Zhuoyang fue degradado en su trabajo, y su salario reducido a menos del tercio de lo que era.

Al año siguiente, la familia luchó para criar su hija con el mísero salario que ganaban. No obstante su ordalía todavía no había terminado. Un año después de ser liberado del hospital mental, Zhuoyang fue llevado de vuelta. Esta vez, fue enviado a la escuela de reeducación de Guangzhou, un centro famoso por las torturas aplicadas a los practicantes de Falun Gong. Por un mes, lo obligaron a asistir a clases de lavado de cerebro y lo castigaron por no cooperar.

El 30 de septiembre de 2001, Zhuoyang fue liberado de detención por tercera vez en dos años. Creyendo que sería arrestado de nuevo, pasó las siguientes tres semanas escapando, temiendo que su regreso a casa pusiera en peligro a su familia. Luego, el 24 de octubre, fue arrestado por cuarta vez y lo llevaron al campo de trabajos forzados de la ciudad de Haizhu. En solo dos meses de prisión, su peso cayó de 68 a 35 kg.

En este punto, Lin Qian no sabía nada sobre el paradero de su esposo. No sabía nada de él desde que dejó su casa para escapar de la policía varios meses atrás. Luego un día, fue llamada por la policía local, donde encontró a su marido enflaquecido. Le pidieron que se lo llevara a su casa, ya que el campo de trabajos no quería que muriera bajo su custodia. En su regreso a casa, la hija de Zhuoyang, ahora con solo 3 años de edad, no lo reconocía.  

Zhuoyang se había convertido en una mera sombra del hombre que era. Cuando solo un par de años atrás antes tenía una carrera exitosa, la tortura ahora dejó a Zhuoyang lento y abatido, y apenas era capaz de alzar a su hija. Pero eso era lo que tenía que hacer, porque el 9 de enero de 2002, Lin Qian fue secuestrada de su trabajo y enviada a un centro de reeducación para tener que soportar cinco meses de tortura física y mental.

El 19 de junio de 2002, Qian finalmente fue liberada y se reunió con su esposo e hija. Sin embargo, la reunión duró poco. Tres días después, Zhuoyang fue arrestado de nuevo de su casa. Esta sería la última vez.

Solo llevó cuatro días antes de que Zhuoyang fuera enviado del campo de trabajos al hospital con severas laceraciones en sus piernas, moretones, y vértebras fracturadas. Seis días después, el hospital notificó a Qian sobre el paradero de su esposo.

Para el tiempo en que llegó al hospital, su esposo no podía hablar. Lágrimas comenzaron a rodar en su cara, todavía hinchada por los golpes. Murió un mes después, y a Qian le dijeron que si quería su cuerpo, tendría que pagar 100.000 yuanes.

Qian pasó los siguientes meses amenazada por el posible secuestro de las fuerzas de seguridad, quienes temían fuera a difundir lo que le pasó a su esposo. Su salario fue reducido, y no le permitían llevar a su hija a la sala de cuidado diario. Sin poder mantenerse a sí misma y su hija, Qian recurrió a métodos desesperados, volando a Tailandia y buscando el estado de refugiada de la ONU. En noviembre de 2007, Qian y su hija Deru obtuvieron el asilo en los Estados Unidos. Ahora viven en Nueva York.

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