Farmaceútico de Guizhou muere en prisión después de haber quedado inválido debido a la tortura sufrida

NUEVA YORK – El centro de información de Falun Dafa (CIFD) supo recientemente que un farmacéutico de 39 años encerrado en una prisión en la provincia de Guizhou, murió a mediados del pasado mes de enero después de años de repetidas torturas que según se ha informado, le dejaron sin posibilidad de andar.

El Director general del CIFD, Levi Browde, comunicó que “Mientras millones de familias en toda China están celebrando el año nuevo juntos, Hu Dali, se enfrenta a la repentina noticia de que su hijo, hermano, y primo nunca regresarán a casa”. “La muerte de Hu no es solo una trágica pérdida para su familia, es una pérdida para toda la comunidad. Individuos honestos y bondadosos dentro de la profesión médica como Hu, tienen un impacto sobre la sociedad que va más allá de su círculo personal de amigos o familiares”.

Hu había trabajado en el hospital de medicina tradicional china. Cuando el partido comunista (PCCh) lanzó su persecución contra Falun Gong, fue a Beijing donde después de hacer un llamamiento al derecho a practicar libremente, le detuvieron y le enviaron a un campo de trabajo desde 1999 hasta 2002.

Poco tiempo después, secuestraron de nuevo a Hu y en agosto de 2003, le condenaron en un juicio secreto, siendo una farsa, a diez años de prisión. Durante este tiempo de detención, la familia de Hu no obtuvo permiso para verle en reiteradas ocasiones. Pero otros presos que estaban con él, les informaron de que había sido torturado gravemente y, como consecuencia de esto, había perdido completamente la movilidad de las piernas, obligándole a caminar con muletas.

El 19 de enero de 2011, el personal de la prisión número 4 de la ciudad de Dujun, llamó a la familia de Hu para que fueran y se lo llevaran. Cuando llegaron tres de sus hermanos, supieron que Hu ya estaba muerto. Les obligaron a que aceptaran realizar la cremación de sus restos de inmediato y que se volvieran al día siguiente a su ciudad natal con las cenizas.

Todos los que conocían a Hu, le recuerdan como un farmacéutico honesto y amable que se negaba a engañar al sistema. Todos los que fueron detenidos junto con él, recuerdan cómo animaba sin parar a los compañeros practicantes y su valentía, confianza y perseverancia en su fe, a pesar de la brutal tortura que sufrió.

Desde 1999, Hu y todos los que han estado cerca de él, han sido víctimas de múltiples formas adoptadas por el partido comunista para realizar todo tipo de esfuerzos dirigidos a su persecución. A sus colegas del hospital, les denegaron el bono anual como forma de castigo colectivo por la decisión de Hu de ir a Beijing a hacer el llamamiento. Las autoridades presionaban constantemente a su novia, y al final la obligaron a que rompiera su compromiso. A su hermana la despidieron de su trabajo debido a la relación de su hermano con Falun Dafa. Y en 2004, su madre, también practicante de Falun Gong, murió después de que su salud se fuera deteriorando debido a la combinación de la presión que ejercían hacia ella y el estrés que le causó al recibir la noticia de que  su hijo había sido condenado a diez años de prisión.

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