Suscríbase a nuestro boletín para recibir un resúmen de las noticias en su casilla de correo electrónico.

¿Intolerante?

Asumiendo que el Occidente democrático es un espacio tolerante, plural y diverso, las autoridades chinas han intentado etiquetar al Falun Gong como contrario a estos valores básicos. En una palabra, han tratado de categorizarlo como “intolerante”. Varios periodistas han mordido el anzuelo.

La categorización es evidentemente engañosa, y únicamente se apoya en una interpretación doctrinal ajena y desinformada. Se ha constatado que es contradictoria con la práctica real.

Considere el primero de los asuntos principales que citan las autoridades chinas: una supuesta intolerancia hacia la homosexualidad. (No podemos evitar observar la ironía de los dirigentes comunistas de China al haber prohibido hasta hace poco la homosexualidad, clasificándola como un desorden mental.)

Gays, lesbianas y bisexuales son bienvenidos a la práctica al igual que cualquier otra persona, y no se les confiere ningún tratamiento especial. Si continúan con ese estilo de vida, o se identifican con ese término, es únicamente una elección individual y no algo que cualquiera en Falun Gong pueda forzar en la persona. Algo central en Falun Gong es que uno toma sus propias decisiones.

Las enseñanzas de Falun Gong sí sugieren que determinados comportamientos, incluida la homosexualidad, generan más karma que otros o que no conducen hacia determinadas aspiraciones en la práctica. Pero esto se deja al nivel de enseñanza, y no al de credo o regulación. Cómo entienda uno una enseñanza dada, y hasta qué punto él o ella la aplica, es siempre una cuestión personal.

Un segundo punto relacionado, que debe ser enfatizado, es que las enseñanzas de Falun Gong en éste y otros asuntos no equivalen a una “declaración de posición” o “postura” en algunos temas sociales. Únicamente van dirigidas a la persona aspirante, y para ser aplicadas en su propia vida; no están concebidas para ser aplicadas a otros, mucho menos a no practicantes. Falun Gong no tiene ninguna postura en lo que otra gente debería o no debería hacer con sus vidas. Simplemente ofrece sus enseñanzas de cambio personal a quienquiera que esté interesado en su camino para el crecimiento espiritual.

Lo que es válido para la homosexualidad lo es también para el matrimonio interracial y los niños mestizos, si no más. Las enseñanzas de Falun Gong tienen poco que decir sobre la cuestión. Lo que algunos periodistas se han percatado, animados por las insinuaciones de la prensa estatal china, es la presencia de un pasaje en un libro donde el fundador de Falun Gong menciona el tema de pasada.

Estas enseñanzas pueden ser resumidas como una creencia donde diferentes Cielos se corresponden con diferentes razas en la Tierra, y que las personas mestizas pierden una conexión directa con su correspondiente Cielo, al menos en sentido corporal; el alma de una persona no queda afectada, al igual que su habilidad para involucrarse en la práctica de cultivación. Esto de ninguna manera equivale a una promoción de la pureza racial; en las escrituras de Li Hongzhi, él afirma en esencia que el fenómeno no es culpa de nadie, y que uno no necesita preocuparse por ello.

Una consecuencia de lo más provocadora fue un periodista del New York Times quien escribió, sin citar, que Falun Gong cree que los niños mestizos son el “engendro” del periodo final del Fa (un tiempo de declive moral referido en la escritura budista). Como es obvio, tal lenguaje no aparece en las enseñanzas de Falun Gong. Lamentablemente, el periodista no contrastó la lectura ajena de ese pasaje con investigación o evidencia. Fueron incapaces de contrastarlo con alguna de las personas vivas que actualmente practican Falun Gong, prefiriendo, aparentemente, que una lectura sensacionalista del pasaje no se echara a perder por evidencias de lo contrario.

Habiendo indagado en la materia, hubieran descubierto que sus suposiciones eran justamente eso, suposiciones. Muchos de aquellos que practican Falun Gong están casados y tuvieron hijos con personas de otra raza después de comenzar a practicar. De las 14 personas que forman el equipo del Centro de Información, 4 caen completamente en esta categoría. Si Falun Gong enseña segregación racial, está haciendo un pésimo trabajo.

Si la práctica no alimenta la intolerancia racial en la vida de la persona, uno quizás imagine de inmediato lo mucho menos que se traduce en una “postura” general sobre el matrimonio interracial en la sociedad.   

Las dos formas citadas más frecuentes de “intolerancia” terminan sugiriendo, cuando se las observa más de cerca, justo lo contrario. En efecto, parecería que algo en Falun Gong conduce por el contrario a una mayor tolerancia.

Share article:   Digg   Facebook   Delicious   Stumbleupon