PersecuciĆ³n: Asesinatos

17 May 2008

17 de mayo de 2008

El Centro de Información de Falun Dafa ha confirmado la muerte de más de 3.000 adherentes de Falun Gong como resultado directo de la campaña de persecución que el partido comunista chino lanzó en 1999. No obstante, se teme que el número real de muertes de Falun Gong como resultado de tortura, malnutrición, agotamiento y negligencia en custodia y especialmente como resultado de las extracciones de órganos en hospitales esté ya en decenas de miles.

Mientras expertos legales se están refiriendo cada vez más a la persecución a Falun Gong como “genocidio”, la forma que ha tomado este genocidio es diferente de modelos anteriores. Los practicantes de Falun Gong no son colgados en público como lo fueron los terratenientes de China cuando Mao Zedong tomó el poder, ni son llevados en un camión a un campo abierto y fusilados como en Camboya;  no son descuartizados hasta la muerte con machetes como en Ruanda y ciertamente no son gaseados como en Auschwitz.

Pero la persecución a Falun Gong reúne las definiciones de la Convención de Genocidio de lo que constituye genocidio: “Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo” y “Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”

Junto con el daño mental, indigencia forzada y persecución económica, el asesinato de los practicantes de Falun Gong ha tomado principalmente tres formas.

Muerte por tortura

Muerte por esclavitud

Muerte por extracción de órganos

Muerte por tortura

La primera forma es el asesinato de adherentes mediante palizas y varias formas de tortura. La inmensa mayoría de las torturas tiene lugar en prisiones, centros de detención temporales y a través del vasto sistema de campos de trabajo de la RPC. Las palizas de la policía, que van desde lesiones hasta la muerte, también han tenido lugar dentro de las casas de los adherentes o al ser arrestados en la Plaza Tiananmen, a menudo dentro de los furgones policiales.

Métodos comunes de tortura mortal incluyen electrocución con múltiples picanas eléctricas, colgarles de las muñecas o de los talones—incluyendo boca abajo durante muchas horas—quemarles con planchas y otros objetos e inyecciones de drogas que dañan el sistema nervioso. (galería de fotos / más en tortura física)

Un método de tortura que se ha contabilizado como aproximadamente el diez por ciento de las muertes conocidas es la alimentación forzada. Para protestar por su detención ilegal y tortura, los adherentes de Falun Gong a menudo inician una huelga de hambre. Como respuesta, policías y presos, con o sin entrenamiento “alimentan” a los practicantes insertándoles un tubo de goma por la nariz que va a través de la tráquea hasta estomago. Cuando el líquido—que puede ser desde soluciones salinas hasta orina—es vertido va directamente a los pulmones, lo cual lleva a una muerte muy dolorosa.

Con el propósito de evadir la responsabilidad, los campos de trabajo y las prisiones liberan rutinariamente a los adherentes que están al borde de la muerte y piden a sus familiares que vayan a recogerlos. Los hospitales normalmente se niegan a admitir a estas personas en tales condiciones y mueren en casa al cabo de unos días o semanas después de ser liberados.

Cuando un adherente muere en detención, la policía afirma que él o ella se suicidó. En realidad, los supervivientes han testificado que sus torturadores les amenazaban diciendo: “si te torturamos hasta la muerte contará como nada—simplemente diremos que fue un suicidio y nadie lo sabrá nunca”.

Raramente se permite a los familiares ver el cuerpo, el cual a menudo es incinerado apresuradamente.

Muerte por esclavitud

La segunda forma de asesinato es como resultado de agotamiento y negligencia en los campos de trabajo. Los prisioneros políticos en China pueden ser sentenciados administrativamente hasta tres años de detención en campos de trabajo forzado (laogai) sin nunca ver a un juez.

Allí son forzados a trabajar hasta 20 horas al día bajo la amenaza de la violencia. Muchos de los productos que hacen como juguetes, palillos, cajas, luces para árboles de navidad y ropa son exportados a los Estados Unidos, Australia y Europa. Los prisioneros no cobran nada y son, en efecto, esclavos.

Además del agotamiento por el intenso trabajo físico bajo presión para producir, los esclavos reciben muy poca comida—a menudo un encurtido y un panecillo seco. No es raro ver comida plagada de langostas, mientras que el agua es escasa.

Los vapores del pegamento y otros químicos asociados con su trabajo combinados con pobres condiciones sanitarias, la malnutrición y el agotamiento se han saldado con un número actualmente desconocido de muertes.

El propósito de la campaña no es ejecutar los cuerpos de los adherentes sino exterminar el espíritu de Falun Gong. Intentan eliminar al grupo mediante “reeducación” o “transformación”, usando los métodos arriba descritos junto con tortura mental (enlace a página de persecución mental), segregación y propaganda nacional. La idea es forzar a los adherentes a abandonar su sistema de creencias y volverse ciudadanos obedientes, marxistas ateos a ser posible. Si mueren en el proceso de “transformación” que así sea, cuenta como suicidio.

Mientras el Centro de Información tiene informes de más de 3.000 muertes como resultado de la persecución, el número es probablemente mucho mayor. En 2002, fuentes dentro de China ya estimaban que al menos 7.000 adherentes habían sido asesinados. Dada la dificultad y los riesgos involucrados en obtener una información tan sensible en China y los informes de decenas de miles de desaparecidos, una estimación más realista sitúa el número de muertos en 30.000.

Muertes por extracción de órganos

La cifra anterior podría ser de más del doble, no obstante, según el informe de cosecha de órganos de Kilgour y Matas. Según los destacados abogados canadienses, más de 40.000 órganos de chinos usados en trasplantes no tienen otra fuente explicable más que los cuerpos de los adherentes de Falun Gong. Estos prisioneros de conciencia saludables, como muestran las pruebas, han sido asesinados claramente por sus hígados, corazones y riñones (informe)

En marzo de 2006, una antigua empleada de hospital del noreste de China hizo una aparición pública en los Estados Unidos revelando que en su hospital unos 4.000 adherentes de Falun Gong habían  sido asesinados por sus órganos.  Su marido cirujano admitió haber extraído la cornea de los cuerpos de 2.000 adherentes de Falun Gong, mientras seguían vivos pero anestesiados (noticias). Semanas después, un doctor militar chino reveló que la cosecha de órganos no estaba limitada al campo de concentración y hospital cerca de Shenyang del que había hablado la mujer, sino que en realidad estaba ocurriendo en 36 campos de concentración por toda China (noticias). Investigaciones posteriores han confirmado estas alegaciones (informe).

Una última forma

Todavía existe una forma más de asesinato de la que raramente se habla y es imposible de medir—la muerte como resultado de la prohibición de mantener el régimen de salud elegido por uno. Xie Weiguo, actualmente residente en Inglaterra, lo describe así: “cuando mi madre empezó a practicar Falun Gong, los problemas de salud que había sufrido durante mucho tiempo mejoraron uno tras otro y se volvió completamente sana. Pero una vez que la persecución comenzó en 1999, dejó de practicar debido a la presión del partido comunista. Su salud se deterioró rápidamente, sus enfermedades volvieron y falleció en 2003.

Entre los practicantes de Falun Gong chinos tales ejemplos son demasiado numerosos. Falun Gong ha dado literalmente a millones de chinos una salud nueva. De hecho, la reputación de la disciplina por su eficacia concreta en la curación fue en gran parte lo que atrajo a decenas de millones a la práctica en los 90 y aceleró su difusión. Sin embargo, habiendo experimentado a lo largo de sus vidas una campaña comunista tras otra, muchos ancianos adherentes abandonaron su práctica de Falun Gong una vez que la persecución del Estado fue lanzada. Viviendo bajo gran presión mental, sus enfermedades reaparecieron y fallecieron.