Tortura psíquica

“'After traveling to Beijing on April 25th to protest for the ban on Falun Gong, he was arrested again; on May 23rd, his employer, a state-run petrochemical company, approved commitment papers that authorized the police to admit him to a mental hospital. According to Mr. Su’s father, the doctors injected Mr. Su twice a day with an unknown substance. When Mr. Su emerged a week later, he could not eat or move his limbs normally.' He died ten days later.”
Washington Post, June 23, 2000

Al menos 1.000 adherentes han sido sometidos a tortura psíquica en los hospitales psiquiátricos chinos, aunque la cantidad real es probablemente mucho mayor, y probablemente excede por mucho el número de disidentes perseguidos por motivos políticos en los asilos mentales durante la época estalinista.

En las salas de los psiquiátricos de la RPC, a los practicantes de Falun Gong se les inyecta drogas psicotrópicas desconocidas en dosis toxicas. Algunos informan de haber sido usados como conejillos de indias y haber caído en periodos prolongados de alucinaciones después de haber recibido las inyecciones. Otros han sufrido daño severo en su sistema nervioso central como resultado de las inyecciones. Aún otros—mentalmente sanos cuando fueron forzados a entrar en los hospitales por razones políticas—se

Gran parte del trabajo innovador de exponer estos abusos de la psiquiatría está siendo realizado por Robin Munro. En su libro de 2006, La Inquisición Psiquiátrica de China: Disidentes, psiquiatría y la ley en la China post-1949, Munro dedica un capítulo al asunto de la persecución psiquiátrica a Falun Gong en China.

Los abusos psiquiátricos a Falun Gong y a otros que han sido catalogados de locos por insistir en opiniones diferentes a las del partido comunista, están bien documentadas y han continuado bajo el régimen actual durante décadas. Organizaciones como La Asociación Mundial de Psiquiatría (WPA), Human Rights Watch y el Comité de Tratamiento Psiquiátrico de Génova lo han reportado; la WPA pidió investigar los abusos a Falun Gong en las salas de los hospitales psiquiátricos chinos pero se les ha denegado repetidamente el acceso.

La tortura en los hospitales psiquiátricos sirve para dos propósitos principales para el partido comunista. Primero, apunta a desacreditar a Falun Gong haciendo que sus adherentes parezcan desquiciados. Segundo, permite formas severas de castigo y una solución potencial para el manejo de aquellos vistos como los adherentes centrales que se niegan obstinadamente a ser transformados.

Las instrumentos de la psiquiatría—incluyendo descargas eléctricas, sedantes y otras drogas—son administradas a los detenidos de Falun Gong como un medio de tortura y manipulación.

Más allá de los muros de los asilos, estos métodos han encontrado un medio en las manos de los policías y de los guardas de prisión. Amnistía Internacional ha informado de cómo un portavoz de la policía de Beijing conectado a estos hospitales, cuando se le preguntó por los abusos, explicó: “No son pacientes, están aquí para ser re-educados…La mayor parte de ellos son extremistas de Falun Gong que fueron a Beijing a protestar”.

Lo siguiente es un ejemplo de las experiencias que los practicantes de Falun gong han encontrado en los hospitales psiquiátricos:

Fuimos retenidos en el hospital psiquiátrico de la ciudad de Xuzhou por más de tres meses. Nos ataron a la fuerza a una cama y el llamado personal médico nos dio inyecciones y nos introdujo forzadamente por la garganta  una “medicina”. También nos inyectaron drogas desconocidas. Nos desmayamos y estuvimos inconscientes poco después de recibir las inyecciones.

Cuando las inyecciones surtieron efecto, sufrimos un dolor extremo. Era tan fuerte que nos retorcíamos de dolor, gritábamos miserablemente, y nos golpeábamos contra las paredes en un intento desesperado de caer inconscientes para deshacernos del dolor.

Después de que los efectos de las inyecciones se pasaron, preguntamos al personal médico: “¿Por qué nos disteis inyecciones y otras sustancias dañinas a pesar de que estamos perfectamente sanos?” Ellos contestaron avergonzados, “no tenemos elección. Es por instrucciones de arriba. Tenemos que obedecer a nuestros líderes si queremos mantener nuestro trabajo. No queremos trataros de esta manera, pero tampoco queremos perder nuestro trabajo”.

-- Testimonio de un practicante de Falun Gong de la ciudad de Xuzhou (de Investigative Report on Spiritual Persecution of Falun Gong Practitioners,” WOIPFG)

-- Testimonio de un practicante de Falun Gong de la ciudad de Xuzhou (de Investigative Report on Spiritual Persecution of Falun Gong Practitioners,” WOIPFG)

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