Introducción a la persecución

Practicantes de Falun Gong en la Plaza Tiananmen despliegan banderas que dicen

Practicantes de Falun Gong en la Plaza Tiananmen despliegan banderas que dicen "Verdad-Benevolencia-Tolerancia" mientras la policía se les acerca

Al tiempo que Falun Gong se practica abiertamente en más de 80 países, hoy en su tierra natal de China los practicantes son sometidos a terribles violaciones de derechos humanos que se encuentran ampliamente documentadas. La escala y el alcance de estas violaciones hacen de esta la mayor persecución religiosa del mundo actual.

La supresión comenzó oficialmente el 22 de julio de 1999, luego de varios años de acoso por parte del Estado (línea de tiempo).Una explicación básica para la irracional campaña es la tendencia ateísta del partido comunista chino (PCCh), el cual teme a todos los grupos que escapan de su control -especialmente los que adoptan otra ideología.

El partido ha tratado varias veces de erradicar todas las expresiones religiosas de China (un país al que tradicionalmente se lo llamaba "la tierra divina"). Hasta el día de hoy, los católicos romanos, muchos protestantes y los budistas tibetanos no pueden ejercer sus creencias libremente en China, y están bajo constante amenaza de detención y tortura. Hacia 1999, Falun Gong se volvió un objetivo natural al convertirse en el mayor -y de más rápido crecimiento- grupo espiritual en China, con unos 100 millones de personas practicándolo, según informes gubernamentales de aquella época.

Otros han destacado que la decisión de lanzar la campaña provino del entonces líder del PCCh, Jiang Zemin, tenía "miedo" y "celos" de Falun Gong. Según el analista William Lam (noticias)  se considera que Jiang "ha utilizado el movimiento masivo para promover la lealtad hacia su figura". Fuentes citadas por el Washington Post declaran que "Jiang Zemin decidió solo que Falun Gong debía ser eliminado", y "eligió lo que él pensó sería el objetivo más fácil" (más sobre tlos orígenes de la campaña)

Quizás la característica más destacada de esta supresión es el frecuente uso de la tortura extrema. La torturas contra los practicantes de Falun Gong han sido registradas en cada una de las provincias de China, sea en cárceles, campos de trabajo forzado, centros de lavado de cerebro o escuelas, tanto en las grandes ciudades como en los pequeños pueblos y aldeas.

Las técnicas comunes de tortura incluyen la aplicación de descargas con picanas eléctricas, quemaduras con planchas, dejar a los practicantes atados en posiciones dolorosas durante días, alimentación forzada con soluciones salinas mediante un tubo de plástico que se inserta por la nariz, arrancar uñas con varas de bambú, para nombrar algunas; las violaciones y las torturas sexuales de las practicantes de Falun Gong detenidos también son comunes.

Hasta la fecha, se han documentado más de 3.000 muertes, además de más de 63.000 relatos de torturas. Se estima que el número real de muertos es de decenas de miles. (más sobre las toruras)

Cuando comenzó la persecución en 1999, decenas de millones de chinos que practicaban esta disciplina de meditación tuvieron que tomar una decisión. Una opción era rendirse al partido comunista y abandonar una práctica que les había brindado mejor salud, guía espiritual e -invariablemente- esperanzas. Una segunda opción parecía ser continuar practicando en secreto en casa -pero como pudo verse rápidamente con las redadas, esto era imposible incluso si uno pudiera mirar para otro lado cuando sus amigos y familiares eran perseguidos. Una opción final fue resistirse abiertamente a la presecución, a pesar de saber bien qué dolorosas consecuencias podría tener eso.

De hecho, quienes eligieron la última opción han enfrentado formas de opresión que no aparecen en los periódicos -despidos de sus trabajos, expulsión de sus universidades, la quita de sus pensiones y cobertura médica, divorcios, pérdida de sus hogares, y una variedad de formas de discriminación (más sobre: persecución en la familia, persecución en el trabajo y la escuela, y destitución).

Para cientos de miles, la realidad más básica de la persecución han sido largos periodos detenidos en campos de "reeducación mediante el trabajo" -el sistema Gulag de China. Allí son forzados a trabajar unas 20 horas por día, produciendo -sin recibir remuneración- juguetes, luces de árboles de navidad, palitos para comer y pelotas de fútbol de exportación. Quienes se rehúsan son torturados. (más sobre detención arbitraria y esclavitud).

Sea en campos de trabajo forzado, cárceles o centros de reeducación, todos los practicantes de Falun Gong han sido forzados a soportar lo que solo puede describirse como lavado de cerebro. El objetivo del partido comunista es forzar a esta gente a renunciar a sus creencias espirituales y a creer que Falun Gong es peligroso, además de delatar a otros que estén activos en resistir la persecución.

Los ingredientes claves del proceso de lavado de cerebro, o lo que el partido llama "transformación", es la privación del sueño, horas de proyección de videos que difaman a Falun Gong, amenazas y las "sesiones de lucha" del estilo de la Revolución Cultural. A algunas personas particularmente "tercas" que se rehúsan a ser transformadas se les inyectan drogas psicotrópicas como tratamiento para el desorden mental del "pensamiento políticamente incorrecto". (más sobre persecución psicológica).La solución final del partido para el gran número de practicantes de Falun Gong encarcelados, sin embargo, es mucho más horrorosa. Según empleados y ex-empleados de hospitales, miles de practicantes de Falun Gong han sido asesinados para que sus órganos puedan ser utilizados en trasplantes a pedido.

Hígados, riñones, corazones y córneas son extirpados de practicantes de Falun Gong vivos compatibles y luego vendidos a funcionarios del partido y otras personas desesperadas pero con dinero, tanto de China como del extranjero. Llamadas telefónicas a hospitales realizadas por investigadores que simulaban estar interesados en realizar un trasplante han dejado al descubierto a varios médicos que presumían sobre estos hechos (más sobre la extiración de órganos).

Pero, al igual que en todos los genocidios del siglo 20, la violencia extrema primero requiere la deshumanización de "los otros" mediante la propaganda. De hecho, una medida clave en la supresión del partido ha sido limitar y distorsionar la información sobre Falun Gong -tanto en China como en el resto del mundo.

Desde el primer día de la persecución, el régimen prohibió todos los libros y todos los materiales informativos que informaban positivamente sobre Falun Gong. Todos los sitios de Internet relacionados con la práctica fueron bloqueados inmediatamente. Millones de libros de Falun Gong fueron confiscados por la fuerza y quemados en público. El régimen temía que la gente pudiera saber, si es que ya no lo sabía, que Falun Gong era una forma de vida saludable, positiva y normal adoptada por millones. (más sobre la censura).

Por supuesto, los esfuerzos por censurar se extendieron al ciberespacio, en gran parte gracias a empresas occidentales que vendieron con entusiasmo tecnología de vigilancia por Internet a los aparatos de seguridad del partido. Como resultado, ahora hay ciudadanos chinos encarcelados por publicar evidencias de torturas en Internet o incluso por bajar artículos sobre Falun Gong. (más sobre la persecución e Internet).

Junto con la censura, el partido buscó difamar a Falun Gong mediante un agresivo ataque de propaganda. El régimen estaba decidido a proyectar a Falun Gong como peligroso, desviado y anormal.

El ex líder del partido Jiang Zemin abrió el camino, pegándole a Falun Gong la etiqueta de "secta" tres meses después de la prohibición, para incluenciar la opinión pública. El Ministerio de Propaganda lanzó muchas publicaciones, programas de radio y TV, e incluso obras de teatro, historietas y exhibiciones para criminalizar a Falun Gong.(más sobre esta campaña de propaganda).

Mientras tanto, funcionarios de gobierno de todo el mundo informaron haber recibido materiales difamatorios por parte de emisarios del partido. Estos a menudo van acompañados de intentos de presionar a los funcionarios electos para que mantengan el silencio sobre las violaciones cometidas contra los practicantes de Falun Gong, para que revoquen las proclamaciones de reconocimiento a las contribuciones de Falun Gong a la comunidad, y para que bloqueen las actividades locales de Falun Gong como desfiles o conferencias.

Empresarios, periodistas y pensadores también sufrieron similares tácticas de presión y amenazas (más sobre la persecución en el extranjero), evando en ocasiones a un inquietante silencio de la prensa y las organizaciones occidentales (vea "Fuera del Foco de los medios").

Mucho más allá de meras amenazas, los practicantes de Falun Gong en el extranjero han sido atacados físicamente y espiados por agentes directamente conectados con el régimen comunista chino. (más sobre la persecución en el extranjero).

Los practicantes de Falun Gong han respondido a todo esto con medios marcadamente pacíficos. A lo largo de casi una década de persecución, se han rehusado a usar la violencia. En cambio, los practicantes primero intentaron razonar con los líderes comunistas con cartas y peticiones. Cuando estas cayeron en oídos sordos, los practicantes fueron a la Plaza Tiananmen donde -meditando tranquilamente o desplegando banderas antes de ser arrestados- buscaban despertar la conciencia del pueblo chino y de los líderes mundiales. Al continuar la persecución, los practicantes comenzaron a contrarrestar la propaganda estatal distribuyendo información que exponía la persecución, con volantes, VCDs, correos electrónicos y llamadas telefónicas.

En conjunto, el movimiento de resistencia -formado por valientes actos individuales a pesar de los grandes riesgos personales- constituye lo que probablemente hoy sea el mayor movimiento no violento del mundo. (vea "Resistencia Pacífica").

Fuera de China, los practicantes de Falun Gong también se han involucrado en una variedad de actividades con el propósito de exponer la persecución en China continental. Dado que a los practicantes de Falun Gong se les niegan sus derechos legales (más sobre las violaciones de las leyes de China y la complicidad del sistema judicial), un grupo de abogados de derechos humanos están realizando una de las campañas legales internacionales más abarcadoras de la historia con el propósitoc de llevar a juicio a los funcionarios del PCCh bajo los cargos de genocidio contra Falun Gong (más sobre los juicios alrededor del mundo y violaciones de la ley internacional).

En este sitio web usted escontrará información sobre diferentes facetas de esta campaña de persecución que lleva casi una década -incluyendo su historia, sus terribles historias, sus tragedias, sus repercusiones internacionales, la valiente resistencia que ha encontrado, así como evidencia, informes independientes e información básica sobre la práctica de Falun Gong y el partido comunista chino que todavía la está persiguiendo.

Agradecemos mucho sus comentarios sobre qué otra información encontraría útil.

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