El 25 de abril de 1999, Falun Gong fue noticia en todo el mundo cuando más de 10 mil practicantes se reunieron en Beijing para apelar al Gobierno Central Chino para solicitar que detuvieran la persecución en contra de ellos. Pidieron que libertad para poder profesar su fe en paz, como lo garantiza la constitución china, y terminar con los abusos y calumnias en contra de la disciplina. No obstante la respuesta de las autoridades fue todo menos pacífica.